Esta es mi historia, la historia de cómo llegué a ser lo que soy, un ángel endemoniado.
De muy niña mis padres me dejaron en un orfanato, mantenía contacto con ellos. Recuerdo que tenía dos hermanos a los que quería mucho. Casi todos los días luego de la escuela, ellos me recogían e íbamos a la plaza o caminábamos por lugares pocos conocidos, eran algo parecidos a sectas, obscuras, y frías. Recuerdo que había gente encapuchada y casualmente rara.
Era invierno y habíamos arreglado con mis hermanos que pasarían por mí como todos los miércoles. Pero algo paso, nunca llegaron.
Espere por una hora, volví decepcionada al orfanato, donde me dijeron que los habían hallado sin vida en un jardín y los cuerpos estaban vacíos de sangre.
Corrí a mi habitación, no quería ver a nadie. Me quede en un pequeño balcón que estaba fuera de mi ventana. Llore toda la noche, y al día siguiente no asistí a clase. Volvía el viernes al balcón, luego de unos días convertí de eso en mi rutina. Todos los días luego del colegio iba allí.
Pasaron los años y mi padre murió, ya estaba acostumbrada al dolor, antes se habían llevado a mis dos hermanos juntos. Desde ese día, comencé a frecuentarme con un chico que me visitaba todas las noches.
Hablábamos acerca de nuestras anécdotas, aun recuerdo algunas que me contaba, eran algo extrañas, pero en cierto modo me hacían recordar a mis difuntos hermanos.
Al poco tiempo del fallecimiento de mi padre, muere mi madre, ella era además de mis hermanos alguien muy alegre. Para ese entonces mi amistad con ese chico había cruzado los límites. Lo que mas recuerdo de él eran sus ojos pardos, su pálida y suave piel y por supuesto su sonrisa.
Esa misma noche recuerdo que llore como si fuera la ultima, y de hecho seria la ultima aunque yo no lo supiera.
-Como estas?- me pregunto.
-Mal, pero tu me haces sentir un poco mejor.- Me miro fijo, no resistí y lo bese. Sus ojos parecían hipnotizarme.
- Hay un sacrificio que debes realizar, te atreves?- Me dijo.
- Hee…- Titubeé antes de responder, -Si, dime.- Sus ojos se volvían cada vez mas intensos, iban tomando un rojo fuerte.
- Cierra los ojos.- Pude sentir su boca en mi cuello, y luego dos pinchazos.
Al despertar me encontraba solo, ni siquiera aquel chico de ojos brillantes se hallaba a mi lado

No hay comentarios:
Publicar un comentario